Nunca antes había confirmado esta incógnita hasta hoy, pero,
después de todo lo vivido, he llegado a la conclusión de que nunca voy a poder
dejar de quererte. Más bien, no sé cómo dejar de quererte. No sé cómo se deja
de querer a una persona, cuando, en el fondo, no quieres. Cuando el amor que
sientes supera a todo, hasta al dolor que siento cada noche cuando, en mi cama,
me da por recordarnos. Duele. No te puedes hacer una idea de cuánto puede
llegar a doler perder a una persona, a ESA persona, y darte cuenta de que todo
fue por tu culpa. Porque, como se suele decir: “uno no sabe lo que tiene hasta
que lo pierde.” El problema llega cuando te das cuenta de que sí sabías lo que
tenías, solo que fuiste tan estúpida como para cometer mil errores. Lo juro, en
mi vida había querido tanto a alguien como le quiero a él, nunca antes había
deseado tanto algo, o más bien a alguien, y nunca antes había sentido tanto
dolor dentro de mí. Llevo tanto tiempo siendo infeliz, que ya ni recuerdo lo
que era estar feliz, pero estar feliz de verdad, no por momentos. Mentiría si
dijera que no duele o que no es duro o que lo llevo bien, porque nada de lo
anterior es cierto. Aún sigo intentando encontrar una solución a todo esto,
poder superarte, pero soy incapaz, y mira que lo he intentado. Te he llegado a
querer tanto, que hasta me he olvidado de quererme a mi misma. Y, sinceramente,
creo que eso es lo más triste de todo. Supongo que en el fondo no puedo (o más
bien no quiero) dejarte marchar, porque desde el primer día que te vi, supe que
estabas hecho para mí. Porque no me imagino una vida sin ti. Porque mi corazón es incapaz de amar a otro. Porque me niego a aceptar que esto ha terminado para
siempre. Porque aunque me cueste la sonrisa y me arriesgue a perderla
para siempre, voy a luchar por ti hasta el final.

A día de hoy me doy cuenta de que yo no sabía lo que era
estar enamorada hasta que te conocí.
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